3º ESO - Primera evaluación

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Milagro del monje borracho
Libro de Buen Amor
El dinero (LBA)

LECTURA
Tristán e Iseo. Versión Alicia Yllera. Alianza

GRAMÁTICA






2 comentarios:

Profe dijo...

Del Libro de Buen Amor
"Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
"También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.
"Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
"Él crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades.
"Él hace muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados:
a los pobres les dicen que no son ilustrados.
"Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
"Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

Profe dijo...

¡ Ay, Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza !
¡ Ay, qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza !
¡ Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandanza !
Con saetas de amor hiere, cuando los sus ojos alza.

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Busqué trotaconventos, cual me mandó el Amor,
de entre las más ladinas (1) escogí la mejor.
¡Dios y la mi ventura guiaron mi labor!
Acerté con la tienda del sabio vendedor. […]
La buhona (2) con su cesto va tañendo cascabeles
y revolviendo sus joyas, sus sortijas y alfileres.
Decía: «¡Llevo toallas! ¡Compradme aquestos manteles!».
Cuando la oyó doña Endrina, dijo: «Entrad, no receledes (3)».
Una vez la vieja en casa le dijo: «Señora hija,
para esa mano bendita aceptad esta sortija
y, si no me descubrís, os contaré la pastija (4)
que esta noche imaginé». Poco a poco, así la aguija (5).
«Hija, a toda hora estáis en casa, tan encerrada
que así, sola, envejecéis; debéis ser más animada,
salir, andar por la plaza, pues vuestra beldad loada (6)
aquí, entre estas paredes, no os aprovechará nada […]